Colecciono tréboles de cuatro hojas, estadísticamente existen 10, 000 tréboles de tres hojas por cada uno que tiene ese “error genético”. No tengo muchos, son seis, si contar uno que regalé.Cuando encuentras un trébol de cuatro hojas tienes dos opciones: cortarlo, teniendo la casi completa seguridad de que su raíz morirá o esperar a ver si salen más con la misma raíz, cosa que puede suceder o no.
El detalle aquí no es la paciencia sino que hay veces en las que esperando que salgan más, el único trébol que había se seca o alguien más lo corta… Igual que con las oportunidades, puedes tomarla y aprovechar lo que el momento te ofrece o puedes esperar a que esa oportunidad se vuelva aún mejor, corriendo el riesgo de que se vaya.
Cuando se espera una oportunidad mejor hay que recordar que la palabra “mejor” es un comparativo, lo que implica que exista otra oportunidad más, cosa que puede suceder o no.
Tengo una tarjeta que compré para mi abuelo y nunca pude enviarle.
Tengo un “en verdad, me lastimaste” que fue silencio y ahora me amarga la boca y adulzona la mirada.
Tengo las manos cargadas de los cuadros que no me he dado el tiempo de pintar.
Tengo un “me gustas” atorado en el pecho y un guardia que me grita “control!”.
Tengo mil promesas postergadas y dos mil remordimientos más.
Tengo la pluma llena de "te quieros" esperando una carta que los pueda llevar.
Hay tantas cosas, buenas y malas, que he dejado para un momento mejor.
Tengo seis tréboles de cuatro hojas y en la memoria algunos más que preferí no cortar.

