lunes 30 de marzo de 2009

Cuarenta Palabras


Y fue el aire mismo aquello que me asfixió,
se convirtieron mis sueños en ese inmenso lugar donde me perdí sin retorno,

fueron mis propias quimeras quienes dieron luz a estos ojos,
para después devorar mis pupilas frente al espejo.

lunes 9 de marzo de 2009

Escribirnos


Uno escribe para los demás y se convierte en un libro abierto; hay otro tipo de escritura en la que uno igualmente se desnuda pero sólo ante los propios ojos, convirtiendo al papel en espejo.

Existimos personas que necesitamos escribir para conocernos, para recordar lo que fuimos y comprender lo que somos. Nuestras letras, en cuanto testimonio de la vida propia, tienen la capacidad de reflejar nuestra imagen tal y como es. Hay ocasiones en las que encontramos entre nuestras palabras a una persona totalmente diferente de la que queremos ser, y nos damos cuenta de que estamos actuando distraídamente sin reparar en el lugar a dónde nos llevaran las situaciones en las que andamos enredados.

Este es el gran regalo de la escritura autobiográfica, no sólo es para recordar, como pensaran muchos; en ella no sólo podemos mirar el pasado sino también el presente y contrastar nuestras acciones diarias con nuestros deseos más profundos. Es similar a cuando le cuentas un problema a alguien y al mismo tiempo que lo estás contando te estás escuchando a ti mismo y terminas por encontrarle solo la solución.

Por supuesto, escribir para uno mismo, diarios en especial, da muchísimas más satisfacciones, como ver la manera en que nuestra forma de pensar va cambiando, nuestros intereses y el porqué, ver como aquello que algún día escribimos a forma de proyecto unas páginas más adelante lo registramos ya como un hecho, ver cómo cambia la manera en que percibimos la vida y también lo que esperamos de ella, ver como va creciendo el cariño y se van haciendo fuertes los lazos entre las personas que te rodean y a veces también puedes ver que otras desaparecen; encima puedes ver el “cómo” de todo esto. No terminaría si continuara enumerando todos los regalos de esta práctica, como comentaba antes, para mí uno de los más importantes es que nos permiten darnos cuenta que quizá estamos desviando un poco los pasos, gracias a eso podemos rectificar el camino.

Hay quienes podrán pensar que es una pérdida de tiempo pero créanme que es todo lo contrario porque, escribir nos permite fijar la experiencia evitando así cometer los mismos errores.

Comencé mi primer diario a los siete años, como un gusto consiente o una necesidad inconsciente, catorce años de mi vida han sido registrados desde entonces, ya no concibo mis noches sin esta práctica.

He aprendido que se puede lidiar mejor con la vida y con uno mismo, con ayuda de tinta y papel porque escribirnos es imaginarnos, diseñarnos, crearnos y corregirnos.