
Hoy fui a Miguel Ángel de Quevedo a comprar libros y me topé con uno de Maitena, caricaturista que me agrada por su mirada incisiva y capacidad de encontrar lo hilarante y ridículo de las cosas cotidianas que a veces nos atormentan. Hojeando sus caricaturas vino a mi mente un conflicto por el que alguna vez todos tuvimos que pasar: Vocación vs. Seguridad económica.
Ante el eterno dilema de dedicarse a aquello que te apasiona, sin importar lo que venga, o consagrarse a algo que ofrezca teóricamente una mayor estabilidad económica, se encuentra un valiente gremio conformado por todos esos pobres niños a los que les gritoneaban a diario en la escuela: ¡Deja de hacer dibujitos y ponte a trabajar! A mi parecer, son los caricaturistas la prueba viviente de que uno puede vivir de hacer lo que más le gusta, sin importar en qué consista, siempre y cuando lo haga con pasión y entrega.

