
Esta noche, recuerdo a mi abuelo en aquel hospital. Conectado a un montón de tubos por todos lados, sin poder moverse, ni siquiera hablar por lo débil que estaba, casi inconsciente de todo lo que sucedía a su alrededor.
No podemos conversar ya; es muy tarde para decir lo que no se dijo. Ya no sonríe ni se queja, en este momento su vida se limita sólo a respirar, quizá sueñe pero de cualquier modo no tiene mucho sentido pues nadie sabe si despertará una vez más para darse cuenta de tal experiencia.
Teniéndolo ante mis ojos me resulta casi imposible creer que es el mismo ser que algún día tuvo tanta vida, en el sentido más amplio de la palabra. Intento encontrar en él al niño que alguna vez corrió con todas sus fuerzas y río a carcajadas, al joven que cantó a gritos y bailó hasta el amanecer, al hombre enérgico y luchador que recorrió el mundo; pero es demasiado difícil, la misma vida acabó con todo eso que fue.
Viéndolo ahí, inmóvil, descubrí lo valiosas que son las cosas más simples. Lo más sencillo se torna maravilloso cuando se vuelve inaccesible.
Tiene semanas de no poder levantarse de ahí y caminar un solo paso, semanas de no poder probar bocado o tomar siquiera agua; no puede hablar, no tiene la fuerza para girarse solo en la cama o mover los brazos para cobijarse a sí mismo. Cosas que nosotros hacemos sin notarlas, nuestro día esta lleno de acciones de ese tipo a las que no les damos ningún valor por ser tan comunes y “normales”.
Se ponderan mejor las cosas cuando están ausentes y me doy cuenta de cuán deslumbrante es la vida justo cuando la veo apagarse.
No es a la muerte en sí misma a lo que temo, sino al no despertar nunca a la vida; a morir sin haber vivido como tal ese sueño colmado de regalos que a veces no sé ver…

6 comentarios:
La vida es un viaje hacia la muerte, seguro que tu abuelo hizo un trayecto agradable.
Un saludo
Vivir..
Es saborear cada respiro, vivir cada caricia, amar a cuantos estan con nosotros,
vive.
Esto mismo a pasado por mi mente, desde la muerte de uno de mis tios.
Buen post.....
Rubén, pues afortunadamanete sí, con sus tropiezos y dificultades, pero sí. Un saludo igual!
Sí Levan de eso se trata, a veces se nos pasa la vida procupandonos por tantas tonterías. Saludos!
Anaro, lo lamento mucho, sabes... son situaciones muy difíciles pero al final es la muerte parte del sentido de la vida.
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