martes 30 de diciembre de 2008

Prometer SÍ empobrece



Sin importar la dimensión o el contexto, cuando uno se compromete a algo con un tercero se mentaliza a que tendrá que cumplir aquello, aún cuando en el futuro ya no lo quiera así o aunque haya cambiado de opinión al respecto.
¿Pero qué pasa cuando nos prometemos algo a nosotros mismos?
Es Año Nuevo la fecha perfecta para hacernos promesas a la ligera, la inercia de la tradición nos lleva a atragantarnos de uvas al compás de las campanadas de medianoche. ¡Venga, con confianza, un propósito por uva, qué importa que ninguno cuente con la mínima planeación!
Lo que llama mi atención de esta costumbre es su carácter meramente simbólico y tremendamente ambicioso. Cuando la mayoría de los comensales van en el onceavo ya no se acuerda cuál fue el tercero y antes de la mitad del año no recuerda ni el primero.
Creo que estas fechas, aún siendo un corte artificial en la vida, sí son una gran oportunidad para detenernos a analizar si en verdad estamos viviendo la vida que queremos vivir, en su mejor versión.
Si hay algo que mejorar, que siempre lo hay, propongámonoslo pero con seriedad y sincero compromiso porque nada hay más triste que fallarse a uno mismo.

lunes 22 de diciembre de 2008

La "Licencia de conducir", una prueba de fe.





La Secretaría de Transportes y Vialidad, según el Artículo 31 de la Ley Orgánica de la Administración Pública del Distrito Federal, cuenta entre sus atribuciones y obligaciones realizar lo necesario “a fin de lograr una mejor utilización de las vías y de los medios de transporte correspondientes, que conduzca a la más eficaz protección de la vida”.

Sin embargo, en la Ciudad de México, para obtener una “Licencia de conducir” no se necesita realizar ningún tipo de prueba, ni teórica, ni de la vista, ni de manejo, ni de conocimiento del Reglamento de Tránsito, ni de señalamientos viales, nada de nada; la única prueba que se realiza en este trámite es una prueba de fe por parte de las autoridades, quienes informan en la página del Gobierno del Distrito Federal que la Licencia de Conducir

“Se emite con base en la declaración bajo protesta de decir verdad que realiza el usuario indicando que sabe conducir y que cumplirá con las disposiciones señaladas en el Reglamento de Tránsito, con lo que elimina definitivamente los exámenes de conocimientos prácticos y teóricos que en tiempos pasados dieron lugar a tantas "mordidas".

Si las autoridades decidieron desentenderse de este asunto ¿con qué sentido siguen expidiendo licencias, exigiendo su posesión para manejar, percibiendo el “Pago de Derechos” por otorgarlas e imponiendo una sanción monetaria por conducir sin ellas? Siendo que, bajo la actual política de expedición, éstas no garantizan nada o ¿Es que $483, más identificación oficial, más comprobante de domicilio es igual a: garantía de la aptitud para conducir un vehículo conforme a los reglamentos creados para salvaguardar la integridad de conductores, pasajeros y peatones? ¿Bajo qué lógica?

Y con respecto a la eliminación de “los exámenes que en tiempos pasados dieron lugar a tantas "mordidas" ”… ¿Cuál es el mensaje implícito en esta medida? ¿Como no podemos eliminar la corrupción inherente a cierto trámite mejor lo suprimimos? ¿Como no hemos podido hacer cumplir la Ley mejor la modificamos? ¿Aún cuando dichas reformas nos alejen más de los objetivos por los que dichas instituciones fueron creadas? ¿Corresponden acaso este tipo de acciones a la estrategia para crear un país mejor?