domingo 31 de agosto de 2008

Existen las preguntas incomodas?



Ayer por la noche, mientras me dirigía al cine con mi hermano, él sacó al tema algo que quizá todos hemos experimentado "las preguntas incómodas". Él decía que en realidad estas no existen y fue ese el momento en que pensé "ay no, qué me va a preguntar" jaja. Pero afortunadamente no era ninguna introducción, su opinión no me convencía del todo, sin embargo valdría la pena darle una segunda mirada...

Las preguntas incómodas, nos hacen pensar un poco acerca de esas cosas que dejamos de lado o preferimos dejar de lado. Cuando la incomodidad no surge porque la persona que nos interroga nos es ajena, puede que el problema esté en nosotros, a modo de ejemplo evoquemos las preguntas clásicamente “incómodas”:
Cuánto ganas? Has engañado a alguien? Cuántos años tienes? Qué haces perdiendo el tiempo en eso? Con cuántas personas has estado? Por qué no te has casado? Por qué dejaste de estudiar? Y crees que está bien lo que haces? Cuánto pesas? Y eso a dónde te va a llevar? Ustedes qué son?

Lo incómodo, como vemos no está en la pregunta si no (en caso de que nos llegase resultar incómoda) en la respuesta que refiere una realidad que no nos place y que por tanto no nos gustaría compartir. En cuanto a las cosas que no se pueden cambiar, la edad o las que se relacionan con el pasado, es con nosotros con los que no nos sentimos cómodos y es llegado a este punto donde me gustaría poner un poco de luz sobre las benevolencias de las “preguntas incómodas”.

Con esto no pretendo decir que debamos responder a los demás una pregunta que no queramos. Es valido, mandar al carajo a ciertas personas de la manita de su impertinente curiosidad, educadamente por supuesto; Pero siempre debemos darnos cuentas a nosotros mismos.

Las preguntas incómodas nos paran en seco, enfrentándonos a nosotros mismos. Así que sería muy sano buscarles una respuesta a cada una de ellas y no sólo eso si no analizar el porqué nos hacen sentir así. Si existe algo que no nos gusta y podemos cambiar, deberíamos intentarlo. Si hemos actuado de una forma que ya no nos parece la mejor, debemos dejar de atormentarnos y preocuparnos sólo por hacer ahora las cosas de un modo distinto. Si se trata de algún hecho inevitable o inmutable bastaría con recordar que no somos dioses y que tenemos que lidiar con circunstancias que están fuera de nuestro control, día a día.

Buscar sentirte bien contigo, con lo que haces y con lo que eres... cuando lo logres, no existirán preguntas incómodas.

jueves 7 de agosto de 2008

Los dias fastos no murieron con la Antigua Roma

Hay días que simplemente son buenos, sin más; Son fácilmente identificables cuando te descubres entre circunstancias que por lo general detestas y no te importa, hasta se te escapa un "la vida nunca fue mejor"... bueno puede que los que me conozcan hagan un gesto de sorpresa acompañado de una ristita diciendo "pues cómo sería antes no?" jaja.
No es que me haya sucedido algo extraordinario en estos días, es sólo que en los últimos meses todo en mi vida se ha ido acomodando hasta que hoy puedo decir con sinceridad que me siento feliz, no eufórica, eso me asustaría un poco porque tiende a ser más pasajero, es una alegría combinada con serenidad. Así que creo que es un buen día para iniciar este blog, en el cual prometo no abusar de la paciencia y buena voluntad del lector, con entradas cursis como ésta, pero por hoy lo siento, el momento lo ameritaba. Dicen que escribir es pensar en orden, así que en un, quizá ingenuo, intento por pensar en orden les comparto un poco de mí...