
Con todo lo que ha venido pasando en las últimas semanas, por primera vez en mi vida, harta, triste y decepcionada, apareció por mi mente la pregunta que muchos ya se han hecho… Y si me voy del país? Digo, no ahorita, pero si lo considerara una opción a largo plazo en mi vida? Siempre he pensado que huirle a los problemas es cobarde y es el peor freno para el crecimiento; pero que hacer con un problema que te rebasa, que sabes que no puedes solucionar sola y que los más responsables de él salen hasta beneficiados?
A pesar de que tengo sólo veintiún años y de que no me formo en la fila de los que creen que cualquier tiempo pasado fue mejor, hace días que "extraño tiempos mejores"; talvez no eran radicalmente mejores pero quizá cuando era más pequeña no era tan consciente de la problemática de mi país y por lo mismo vivía más tranquila.
Uno camina por las calles de “su ciudad” como si fuera el delincuente, volteando hacia todos lados y si vas por un lugar solo o de noche y ves una patrulla hasta te da miedo, como si vinieras de matar a alguien! Y noooo, lo mas frustrante es que seguramente vienes de la universidad, del trabajo, de la casa de tu abuelita o de cenar con alguna amiga, porque uno tampoco se puede quedar encerrado para que no le pase nada.
En realidad, uno ya no ve las noticias para estar informado sino para estar prevenido, aunque ninguna de las dos cosas se logra realmente. Además es tan deprimente ver los noticieros, uno debería tener a la mano, antes de encender la televisión, una caja de kleenex y un par de aspirinas. Por otra parte, tenemos que los periódicos de menor costo, que son aquellos a los que la mayoría de la gente accede, nos cultivan con la vital noticia de “por qué lado de escurrió la sangre al muerto”, “cuántos balazos recibió Juan Pérez” o “hasta donde voló el zapato del atropellado” ah! y la sección más enriquecedora es “la pagina completa y a color de la encueratriz” que seguramente también tiene un anuncio en la sección de masajes.
Los demás diarios pueden tener un gran defecto… o están escritos o con pura tinta amarilla o con puara tinta azul rey o con tinta verde, blanca y roja y a final de cuentas uno acaba viendo todo color negro. Y nos queda la impresión de que todo son mascaras, discursos y obras de teatro; remitirse a los medios masivos de comunicación o a los informes gubernamentales esperando encontrar la verdad es como ponerse bajo la lluvia para secarse.
Las caricaturas políticas, que no solo deberían verse como una burla divertida porque en el fondo tienen una función didáctica, sobre todo en un país como éste, que sufre de analfabetismo funcional porque la gente no lee más que el Tv y notas; como decía, estas revistas de caricaturas publican unas constructivas aportaciones tales como “Medios para evadir la realidad mexicana” y a continuación enumeran una lista detallada de los matices de esa sabia y valiente actitud y por más que uno se quiere reír, porque mentiría si dijera que no son ingeniosas, lo que dan son ganas de llorar porque en verdad el problema a veces parece tan grande y uno tan inmerso en y afectado por él, que no hay lugar a chistecitos.
Tampoco quiero el “Club del optimismo” saque su revista para reconfortarnos, pero lo que faltan son ideas y no tonterías; y más que ideas, acciones que concuerden con aquéllas, porque como decía Tolstoi, es más fácil escribir diez volúmenes de filosofía que llevar una sola regla a la práctica. No hablo ya de los gobernantes ni de los medios de comunicación sino de uno mismo, que sufre o teme la violencia social que se expresa en su grado máximo en aberraciones como el asesinato, la tortura, el secuestro, etc. Hablo de nosotros que también ejercemos violencia en pequeñas acciones de nuestra vida diaria, en discusiones que podrían evitarse, en nuestras actitudes, en la forma en que relacionarnos con los demás; todo esto son cosas que podemos llegar a pasar inadvertidas porque las consideramos insignificantes; pero casi cualquier acción a nivel individual resulta insignificante salvo contadas excepciones, pero a nivel colectivo cualquier cambio insignificante hace una gran diferencia.
Y pues sí, la verdad de pronto se sienten ganas de salir corriendo y no saber más. Pero al final algo debe hacer que nos quedemos… la esperanza, el compromiso con los que no han tenido oportunidades que uno ha tenido, como estudiar o tener cierta estabilidad, los deseos de ver una situación mejor, la ingenuidad quizá, de creer que es posible.
Pero es esta inocencia, si ustedes quieren llamarla así, lo que nos permite intentar las cosas y por tanto hacer que sucedan, ante cualquier situación; Este idealismo, es lo que le da sentido a la vida porque...
Si uno no viene al mundo para dejarlo, aunque sea, un poquito mejor de lo que lo encontró, entonces… para que vino???

1 comentarios:
Mmm.. quizá venimos a "cumplir una manda??" q se yo...!!! hay un cap de los simpsons donde Dios está a punto de decírselo a homero..jeje.. y quizá, solo quizá lo sepamos en su momento...(q espero tmb q haya algo mas allá, sino q desperdicio de tiempo caray!!!)
Ya más en serio.. mi teoría pacheca-cósmica se basa en q quizá estamos aquí en un proceso de aprendizaje, de concientización, de crecimiento espiritual... y cuando hayamos alcanzado eso..nuestra alma podrá cruzar hacia otro lugar mejor. Se q tu reflexión era más hacia el lado cívico-social q vivimos en la actualidad, p cm buen piscis q soy la pregunta final de “..para que vino???” me quedo retumbando en la cabezota y salió a flote mi lado espiritual, místico y deprimente de las cosas. Saludos
Publicar un comentario en la entrada
Y tú qué opinas ?