jueves 9 de octubre de 2008

Disculpen si hoy repito la palabra "sorprender"...


Hace cerca de dos años me topé con algunas líneas escritas por el señor Le Clézio, esa fue la primera vez que me sorprendió, eran el comienzo de su novela "Désert", nunca pude encontrar en México la obra pero tampoco olvidé a su autor; que con tan sólo una cuartilla logró atraparme. Se quedaron fijas en mi mente sus imágenes enigmáticas, su narrativa que más que describir, insinuaba y más que anunciar una historia, prometía revelar un misterio.

Pasó el tiempo y cesé mi búsqueda. La vida me alejó del lugar en el que me encontraba y me llevó por extraños caminos para que pudiera darme cuenta del lugar al que pertenecía. Así, pasé de estar un día en la Facultad de Filosofía y Letras a descubrirme en un despacho jurídico sobre propiedad intelectual y he aquí el punto… Cuando llegó la navidad organizaron un intercambio en aquel lugar donde trabajaba, en el que podíamos proponer 3 opciones de regalos; Una de mis opciones fue precisamente un libro de cuentos de Jean-Marie Gustave Le Clézio, la verdad no estaba segura de recibirlo, mejor dicho ya me había hecho a la idea de que no sucedería; Fue una de esas peticiones como las que hacen los niños a los Reyes Magos cuando piden 15 cosas para recibir las 3 o 5 más baratas y fáciles de conseguir, pero bueno, hicieron el intento. Al llegar el día del intercambio, “Sarita”, la chica a la que le tocó escoger y darme una de mis tres opciones, me sorprendió con los tres libros coquetamente envueltos, entre ellos el del escritor hoy galardonado, que jamás pensé que me darían. Ese fue el segundo encuentro medianamente azaroso con su obra, que acrecentó mi gusto y admiración por él.

Hace unas semanas, una de mis profesoras nos exhortó a exponer la biografía de algún autor y yo elegí a Le Clézio. Siguió sorprendiéndome, ahora con su espíritu viajero y abierto siempre a nuevas formas de concebir el mundo, con su acercamiento tan respetuoso a nuestra cultura; y tomando en cuenta que hablamos de “un europeo” su capacidad para mirar con otros ojos a las civilizaciones precolombinas, reconociendo y revindicando su riqueza; haciendo un intento sincero por comprender la coherencia interna de sus dinámicas y no juzgándolas fragmentariamente bajo el cristal de sus propios valores. El llegó aquí para terminar su servicio militar, ya que fue expulsado de Tailandia, por haber denunciado la prostitución infantil, y en realidad nunca se fue del todo, vivió años aquí para estudiar nuestra cultura y gran parte de su obra se centra en o al menos está impregnada de “ lo mexicano”.

Hoy vuelve a sorprenderme al ganar el Premio Nobel de Literatura, cuando las expectativas estaban puestas en otro lugar.
No sólo escribo esto para compartirles mi alegría por este reconocimiento a un escritor tan importante para mí, sino que los invito a explorarlo.

Le Clézio no es un autor muy conocido en México pero en verdad no se imaginan la profundidad con la que él conoce nuestro país, nuestra cultura y el lugar fundamental que ocupa éste dentro de su obra, en ella podemos obtener una mirada de nosotros mismos hecha desde el exterior, pero por un hombre excepcional, sumamente humano y que logra captar muchas cosas que nosotros a veces no apreciamos porque estamos demasiado inmersos en ellas.

Supongo y espero que con este premio, su obra recibirá mayor difusión y será más fácil acceder a ella traducida. Créanme, vale la pena que le dediquen una mirada.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Y tú qué opinas ?